Pregunta y respuesta: ¿Qué cambios habéis visto gracias al proyecto?
Aida Cabrera, Alzira:
Hemos visto un aumento significativo de las hojas de notificación de riesgo, tanto a nivel sanitario como educativo. Eso nos hace aumentar la prevención, nos permite entrar antes de que el problema sea tan grave como para tener que llegar a una institucionalización del menor. Prevenimos, entramos antes y es mucho más eficaz la intervención.
Además, un aumento del trabajo en red. Nos buscamos mucho más entre los diferentes ámbitos: antes éramos cada uno en nuestra parcelita, poco a poco se están tejiendo redes. Eso facilita mucho el trabajo, poder coger el teléfono y hablar con el orientador u orientadora de un encuentro educativo, ponerle cara, saber quién es… Todo eso humaniza los procesos y facilita muchísimo.
Lo noto en que todos los profesionales somos conscientes de que necesitamos ese espacio. Antes no estaba creado y no nos buscábamos, solo para casos concretos, pero aquí no se trata de un caso concreto sino cómo mejorar ese trabajo y cómo aumentar la calidad de las intervenciones. Creo que desde todos los ámbitos se están siendo conscientes de que estos espacios favorecen muchísimo, hemos visto que después las intervenciones son mucho más ágiles, que es lo que necesitan los menores de edad, que no se alarguen en el tiempo. El resto de los profesionales han tomado conciencia de que es necesario.
“Nos permite entrar antes de que el problema sea tan grave como para tener que llegar a una institucionalización del menor. Prevenimos, entramos antes y es mucho más eficaz la intervención”
Sandra Pena, Paracuellos:
Sobre todo, desde la parte ocio y tiempo libre y deportes, que a raíz de esto ya han detectado casos y han hecho derivaciones. Eso sí que me parece importante, que todo el recorrido ya va teniendo el resultado. Y ha sido relativamente rápido, no están ni validados los protocolos de cada área y ya están existiendo esas notificaciones: el monitor de deporte ya ha notificado que en fútbol el niño estaba más triste, o se le ha cambiado la cara porque ha mirado y ha visto al padre, etc. Y ya te lo comunican.
Para nosotras está siendo una experiencia enriquecedora. Yo llevo trabajando desde 2004 en servicios sociales y ver esta experiencia y poder introducir esta parte de trabajo directo con los chicos y chicas es lo que más pongo en valor. Muchas veces en nuestro día a día trabajamos en su protección sin contar con su mirada, su visión y sus propias propuestas de cómo se podría mejorar, entonces ha sido una oportunidad.
[El futuro] lo veo con ganas de poder seguir implicando a más compañeros y compañeras de la administración, y que la población de Paracuellos vea lo importante que es no mirar a otro lado cuando ves una situación llamativa, que por desgracia hay veces que lo hacen. Eso ya significaría que lo hemos conseguido, Paracuellos ya sería el entorno seguro por excelencia. Es a lo que aspiramos.
«Poder introducir esta parte de trabajo directo con los chicos y chicas es lo que más pongo en valor»
Teresa López, Alovera:
Lo primero, el cambio de la mirada de mis compañeros del resto de áreas hacia la infancia y hacia un proyecto comunitario. Han entendido que es mejor, y que hay mejores resultados cuando se trabaja en lo local y en lo comunitario. Y a raíz de ahí más implicación y compromiso.
Es verdad que todo el mundo ha cambiado el foco de cómo verlo, sobre todo de manera integral, y cómo hay que incluir a los niños, niñas y adolescentes en el proceso. Esto ha costado mucho también, la mirada adultocentrista que tenemos es complicada de cambiar.
Y en el tema de prevención, ¿habéis notado facilidades?
Sí. Yo lo venía viendo hace tiempo. En el centro joven ya teníamos protocolos de prevención, hemos trabajado con proyectos del tema de acoso escolar, pero no iba más allá de esa violencia. Nosotros teníamos un pequeño protocolo: si pasa esto, el interés del niño es superior a todo lo que pase, tenemos que actuar así. Pero el resto de las áreas no contemplaba esto de la prevención así como así.
«Ha habido un cambio de la mirada de mis compañeros, han entendido que hay mejores resultados cuando se trabaja en lo local y en lo comunitario»
Por ejemplo, deportes consideraba la violencia sólo física. No consideraba la violencia emocional, por ejemplo, desde las personas adultas a un niño o niña, no pensaban que los niños y niñas tuvieran que opinar. Eso en deportes ha sido un cambio de actitud. De hecho, en cuanto el coordinador de deportes ha cambiado esa mirada y ese foco se ha puesto manos a la obra.
Por ejemplo, en los campamentos urbanos, con los monitores y monitoras, por el tema de la violencia emocional, cuando los niños y niñas vienen hay que calmarles, hay que saber cómo están. Hemos incluido unas asambleas que antes no se hacían para que los niños y niñas cuenten cómo están, y si pasa algo ya vemos cómo se actúa. Es prevención también. Hay muchos niños y niñas que esa violencia en casa que puedan tener se puede detectar. Yo estoy intentando ahora que se pueda hacer en todos los espacios con niños y niñas.
Además, los chicos y chicas del consejo han pensado, a raíz del encuentro que tuvimos en Madrid con ellos en octubre, que quieren ser “agentes de prevención”, formarse y hacer ellos y ellas esa formación a otros chicos y chicas, forman parte ellos de este proceso.
Son cosas que hemos conseguido. Y sobre todo hemos conseguido esos protocolos y formación que era necesaria.
Y que esté en todas las normativas, las licitaciones, etc. En los ayuntamientos, cuando tú externalizas un servicio (campamento, actividad deportiva, un taller), se saca a concurso y las empresas licitan y tienen puntos. Ya estamos incluyendo en Juventud y Deportes sobre todo que esas empresas tengan en cuenta, primero, la LOPIVI; también, que los recursos humanos estén formados en el tema de prevención y tengan protocolo y coordinador de protección de violencia. Esto es un avance y lo hemos conseguido con el proyecto.