Los niños, niñas y jóvenes deben ser valorados, respetados y tratados de manera justa

Para ello exigen ciudades donde todas las personas se respeten mutuamente y los derechos y la dignidad de los niños y jóvenes sean respetados, donde exista inclusión, diversidad, solidaridad y hospitalidad, y donde los niños y niñas no deban enfrentarse a violencia o discriminación. La Agenda 2030 debe ser incorporada a las políticas municipales para promover los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y se debe actuar contra el trabajo infantil o los peligros de la contaminación para la salud.

Todos los niños y niñas deben ser incluidos

Para ello, todos deben poder participar en actividades, acceder a servicios y estar incluidos en todas las formas de vida en la ciudad de la comunidad, sin discriminación. Se debe prestar especial atención a los niños con discapacidades, los niños migrantes y refugiados, las minorías sexuales y de género, las personas sin hogar, etc. Ningún niño o niña debe vivir en la pobreza, y debe promoverse la igualdad de género y el respeto a través de campañas de sensibilización.

La voz de la infancia debe ser escuchada

Los adultos deben tener actitudes positivas hacia la participación de los niños y niñas, tomarles en serio, escucharles e informarles usando palabras que puedan entender. Los niños, niñas y jóvenes deben ser capaces de dar su opinión y expresar sus puntos de vista y preocupaciones (a través de mecanismos de quejas) y recibir comentarios sobre cómo se desarrollan las actividades y proyectos que han propuesto. Es importante aquí la figura de los consejos escolares y juveniles para establecer una comunicación más fluida y frecuente entre niños, juntas escolares y políticos.

Una educación de calidad

Los niños y niñas proponen ciudades donde la mejora de la calidad de la educación sea una de las prioridades, e inciden en que la educación debe ser gratuita e inclusiva para todos, con espacios para el aprendizaje. Los niños y los jóvenes deben poder influir en las decisiones que los afectan en las escuelas, junto con los maestros y sus familias. El aprendizaje y las habilidades para la vida deben ser promovidos mediante el aprendizaje creativo y el juego, y los planes de estudio escolares están relacionados con las oportunidades laborales. Las escuelas deben ofrecer información sobre temas sociales, como el acoso escolar, el racismo o la discriminación de género.

Los niños y niñas deben crecer sanos

Para ello, todos deben tener acceso a centros de salud de buena calidad cerca de donde viven, se debe promover la alimentación saludable y debe haber protección contra los efectos de la contaminación del aire sobre la salud. En cuanto a las adicciones entre niños y jóvenes (tabaco, alcohol, cannabis, tecnologías), deben evitarse mediante campañas, discusiones grupales y actividades recreativas con personas que han experimentado adicciones.

Los niños y niñas deben sentirse seguros y protegidos

La infancia y juventud deben contar con espacios seguros y protectores. Entre otras cosas, el texto propone la protección frente a todas las formas de violencia, incluida la violencia doméstica y sexual, y que se les permita crecer en un entorno de paz. Los espacios públicos deben ser seguros y bien iluminados, y las vías escolares deben ser seguras. Las poblaciones vulnerables y las minorías deben ser protegidas, prestándose atención a los crímenes de odio.

Los niños y niñas deben tener facilidad de movimiento

Para ello se ha hecho hincapié en la mejora del transporte público, que debe ser seguro, asequible y estar adaptado a los horarios y necesidades de los niños y niñas, así como a las personas con discapacidad. Es importante la seguridad vial, para lo cual se propone el control del volumen de tráfico y que existan carriles para bicicletas.

Crecer en un ambiente limpio y saludable

Los niños y niñas piden que se promuevan los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con el medio ambiente y la lucha contra el cambio climático. Su ciudad tendría más espacios verdes, campañas para fomentar el cuidado de los vecindarios, y la eliminación de la basura y la contaminación. También se promovería la energía limpia, el reciclaje y la reducción de plásticos.

Derecho al juego y a divertirse

Las ciudades tienen que ofrecer oportunidades para jugar y sociabilizar, y eso requiere parques, espacios deportivos, cines, bibliotecas…  así como áreas de ocio al aire libre mejoradas y áreas de juego inclusivas. De ese modo se garantiza el derecho al juego

Los niños y niñas deben pasar tiempo con sus familias

Por último, entre las preocupaciones de la infancia está la de la conciliación familiar. Es preciso que se tomen medidas para que los niños y niñas puedan pasar más tiempo con sus progenitores, y para ello han sugerido ideas como la creación de espacios sociales con actividades para todas las edades, o la celebración del Día de los Abuelos.