Buenas prácticas

Para Patricia Fernández Montaño, Coordinadora Regional de Atención Primaria del Servicio de Planificación y Gestión de la Atención Social, de la Dirección General de Acción Social de Castilla-La Mancha, en el caso de los servicios sociales de atención primaria, «la clave del éxito depende de una mentalidad de responsabilidad compartida, que podamos tomar estrategias para que la coordinación sea eficiente».

Por ello ha compartido un ejemplo de buenas prácticas llevado a cabo en el municipio toledano de Valmojado: la organización de mesas de trabajo con una temática transversal de carácter anual, donde “año tras año se va incorporando más gente. El tercer año, los vínculos que se habían establecido entre instituciones eran muy fuertes. En la práctica sirve para que haya un vínculo profesional establecido previamente”, cuenta. Una propuesta que la comunidad sintió como propia y con la que lograron “que “elijan sus propias temáticas porque son las que les atañen, que todas las partes sean partícipes… y que eso pueda repercutir a largo plazo en la mejora de la calidad de la atención de las personas”.

 

Tres conceptos clave

 

Parentalidad positiva

Durante el encuentro se explicó la importancia de la parentalidad positiva, un término que el Ministerio de Sanidad define como el comportamiento de los padres y madres fundamentado en el interés superior del niño o niña, que cuida, desarrolla sus capacidades, no es violento y ofrece reconocimiento y orientación que incluyen el establecimiento de límites que permitan su pleno desarrollo.

Buenas prácticas

En Torrijos (Toledo), en el marco del I Plan de Infancia y Adolescencia, están llevando a cabo algunas iniciativas que ha compartido Jesús Del Castillo Martín, dinamizador juvenil del Ayuntamiento de Torrijos: entre ellas, una escuela de padres, talleres para resolver conflictos familiares o para abordar temas como el juego creativo o el manejo de la conducta, talleres para adolescentes (sobre prevención del uso de nuevas tecnologías, comunicación, adicciones, etc.) y la actividad “Verano Guay” con enfoque social y para la familia.

También hemos contado con ejemplos de fuera de Castilla-La Mancha: Loli García, Jefa de servicio de Infancia y Familia del Ayuntamiento de Vitoria, ha hablado de su programa de parentalidad positiva, dentro de su II Plan de Infancia y Adolescencia, organizado en tres líneas: formación de los profesionales del Ayuntamiento en esas materias, capacitación de padres y madres y sensibilización de la ciudadanía sobre aspectos claves de la parentalidad positiva mediante talleres, guías y el servicio de psicólogos.

Buen trato

La ley va más allá de suprimir el mal trato: promueve el buen trato. Eso incluye crear un entorno seguro en el que la infancia no va a sufrir violencia pero, además, en el que se le trate bien y pueda desarrollar sus capacidades libremente y en el que se promueva su participación. La promoción del buen trato es, de hecho, uno de los principios de la ley.

 

Participación

Finalmente, para garantizar el punto anterior, es necesaria la participación infantil. «Sin participación no hay buen trato. El buen trato no es paternalista sino que está la participación del niño como un sujeto activo», ha dicho Clara Martínez García. Por este motivo, la ley amplía el derecho a la participación infantil y adolescente, comprometiéndose a potenciar los órganos de participación. Un reto en el que nuestra iniciativa Ciudades Amigas de la Infancia tiene mucho que aportar.

Buenas prácticas

Un ejemplo de Ciudad Amiga de la Infancia comprometida en la garantía del derecho a la participación es Alcázar de San Juan (Ciudad Real). Ángel Parreño ha compartido algunos ejemplos de las iniciativas de su Consejo de Infancia: el programa en la televisión local “Un poco de kada”, sobre derechos de infancia, o el programa “Nosotros proponemos” para el diseño de espacios urbanos, con la participación de niños y niñas.